Tranquilo chalé.
Murcia, domingo, las once, frío pero azul el cielo, sin novedad en casa.
Hace muchos años escribí :
17 de agosto 1980
Hermoso rincón, tranquilo chalé. Para valorar una cosa en su justa medida, hay que perderla antes. Eso nos pasa hoy: bajamos ayer al pueblo, dormimos allí, y ahora encontramos el chalé como si hiciera un siglo que lo dejamos: celebramos abrir puertas, recorrer habitaciones, colocar cosas que traemos…
Ayer hubo fiesta en Jumilla: fiesta de carrozas, de gentío, de alboroto, de beber vino. Lo de beber tuvo su episodio con Santi. Iba como una cuba el pobre, y entre Amós y yo lo recogimos en la puerta de nuestro piso de Cánovas, 9o.
Eran las ocho de la tarde, con vómitos y angustias de muerte; permaneció en casa hasta la una y media de la madrugada. A esta hora, cuando pudo andar el hombre, lo llevamos a su casa. Una lección que debe aprender Santi para el resto de su vida: el vino gasta malas bromas.
Abusar del alcohol a los trece años es peligroso. Con suerte, pudo salir de esta; con cabeza, no volverá a beber en otra fiesta. Lo de ayer puede ser alegre, bonito, grande, pero necesita más control de la bebida, que andaba demasiado suelta en manos de menores, haciendo de las suyas.
Fueron muchos como Santi, que cayeron bajo los efectos del alcohol. Una lástima que los organizadores no tuvieran en cuenta poner a personas mayores responsables en cada carroza, para evitar excesos, para mirar por los niños que llenaban las calles y las carrozas.
Una lástima que no se viera un servicio médico a mano para atender posibles casos de mareos, posibles en la fiesta de las carrozas. Fallos que en próximas ediciones quizás se subsanen. Por lo demás, repito, fiesta simpática, de grato recuerdo para los visitantes y los de casa.
18 agosto 1980
La relación en la vida de las personas es harto delicada y difícil. Se requiere mucha prudencia, mucho tacto, ante ciertas situaciones y salvarlas con éxito. En el matrimonio, al fin y al cabo, relación entre personas, ocurre lo mismo: se necesita mucho tacto para evitar situaciones violentas que se presentan a veces…
19 agosto 1980
El tiempo transcurre sin grandes cambios. Diría que hay poco que reseñar, o nada. Quizás que empezamos otra etapa en nuestro largo veraneo. El invierno de las vacaciones ya se vislumbra, las luces de un nuevo curso escolar.
Hoy estamos solos de nuevo. La familia monda: sin padres ni primos. Los siete. Ayer, mi cuñado Roque vino por su hija Isabel. Ayer volvieron Francisco Amós y Pascual Jesús; Antonio Valero se marchó con la mujer y los hijos; los vecinos siameses no han venido este verano.
Por eso, me parece que hoy empieza una etapa nueva: hace fresquito, hay nubes en el cielo, ventiscas, todo un paisaje otoñal que presagia lluvias y tiempo de trabajo. Los bañistas Irán levantando campamentos y dejando atrás playas y soles para otro año; este ya ha dado lo que tenía que dar.
Las carreteras se llenarán de coches, que en largas caravanas emprenderán la vuelta a casa. Los vientos y las lluvias Irán barriendo los distintos vestigios de este verano 80, de esta nueva edición de vacaciones estivales para seguir como si nada hubiera ocurrido.
La marcha del tiempo es monótona e ingobernable: está por encima de los hombres, muy por encima, sin apenas reparar en ellos. Calor, lluvia, viento, frío. Los hombres, como hormigas, creen ser dueños y señores de la vida, del tiempo, de la naturaleza.
Y lo que hacen es que se esconden o salen, se tapan o se descubren, siguiendo los mandatos que vienen de otras fuerzas que hay arriba, por sobre sus cabezas, ingobernable, invisible, si no es en sus efectos. El hombre es minúsculo comparado con la vida que hay alrededor de él.
El hombre ha aprendido a guardarse de su furia, y ha aprendido a aprovecharse de ella; pero esto no quiere decir que la conozca o que la domine; solo que con el tiempo ha sabido cogerle el aire. Hoy empieza en la casa una nueva etapa del verano. Diría que etapa de preparación al trabajo.
El viento sopla fuerte, las nubes se mueven asustadizas, todo un día premonitorio.
Francisco Tomás Ortuño
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