Pero, ¡vámonos!
12 diciembre 2023 : Ntra. Sra. de Guadalupe
Murcia, martes, las nueve menos diez, sin novedad en el Alcázar.
¿LO SABIAS? -A mi hijo Francisco Amós, amante de la Música-
La educación Musical se sigue considerando “Complementaria” en España. Sin embargo, en la Grecia clásica, la Música era tan importante que a una persona educada se le llamaba “Persona musical” y “Amúsico” para referirse a las personas incultas.
Estudios científicos indican que la Música tiene efectos positivos en el desarrollo intelectual y psicológico de los niños. Incluso se ha demostrado que estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, encargado del aprendizaje del lenguaje, de los números y de la lógica.
Sin embargo, sigue ocupando un lugar ínfimo en la educación de nuestro país.
DE MI DIARIO ; 22 agosto 1980
Santana, viernes. Ayer estuvo aquí don Valentín, Director del Colegio “La Asunción” de Jumilla. Los cargos públicos se consiguieron siempre con trabajo, con esfuerzo, con tesón. Las “Oposiciones” seleccionaban con duros exámenes a los más idóneos para ocupar estos puestos.
Siempre apetecibles, cortos en número, comparados con los aspirantes numerosos al cargo. De un tiempo acá, con la Dirección de los Colegios se ha actuado de otro modo: “Tú serás el Director”, porque lo digo yo, o porque quieren tus amigos, o porque me vas a regalar un jamón.
De esta guisa, tenemos en España cientos de Directores Escolares que ni soñaban con el cargo, ni se preparaban para desempeñar la función directiva, ni por descontado trabajaron para conseguirlo. A un Ministro se le ocurrió decir: “El cuerpo de directores a extinguir”.
Y, desde aquel momento, muchos se frotaron las manos con fruición malévola, pensando llegar por la vía rápida y cómoda digital, por la puerta falsa, otros aplaudieron la medida como si con ello se salvara el mundo.
Otros, con envidias mal disimuladas, cuchichearon maliciosamente, pensando en la caída estrepitosa de unos profesionales que habían conseguido llegar a donde ellos no habían podido llegar. Así las cosas, como los hongos proliferaron los nuevos directores escolares.
Igualaron, por arte de birlibirloque, a los Directores que habían ganado su Oposición, licenciados en su mayoría. ¡Qué revolución si la medida se extendiera a todos los cuerpos de la administración! ¡Qué escándalo! ¿De qué siervía el esfuerzo y la preparación? ¿De qué los años de trabajo?
Santana, 20 agosto 1980
Sábado, calor asfixiante, ayer en Murcia 41 grados y medio. Aquí no sería menos. Hemos bajado al pueblo y vuelto con los padres. José María se va mañana a Santa Pola de baños. La madre dice todavía “Pero, ¡vámonos!”, aunque con menos fuerza. A ver si le toma el gusto a estar aquí y no quiere irse.
A José María le he pagado el Seguro del coche: 5.795 pesetas. Mucho gasto va teniendo entre seguros, gasolina, aceite y taller, pero sin coche es difícil concebir nuestro vivir hoy. Es no solo necesario sino imprescindible.
Forma parte de la familia, de nuestras necesidades perentorias. ¿Cómo podríamos estar en el chalet sin el coche? Imposible subir, bajar, ir y venir. Es como nuestros pies. Los coches son los pies de muchas personas. Sin pies no se puede andar, sin coche tampoco.
Cuesta imaginar la vida moderna sin utilizar motores. Nuestros padres hace 50 años vivían de otro modo, totalmente distinto; pasaban sin coche y vivían felices en sus campos, a varios kilómetros del pueblo; amasaban su pan y utilizaban carros y mulas en sus desplazamientos.
Hoy el carro ha desaparecido, lo mismo las caballerías; y los hornos en los campos, se volvería, qué duda cabe, a la vida de antaño, pero sería necesario romper con muchas comodidades que la técnica nos ha deparado…
Los jóvenes, quizás, piensen que esos tiempos son leyenda o poco menos. Todo ha sucedido tan deprisa. El coche es hoy representativo de una época, como el carro lo fue de otra, y como el avión quizás lo sea en el futuro. Sin coche es inconcebible ya nuestra existencia.
Pasaremos privaciones, prescindiremos de ciertos lujos, de comodidades, de reuniones sociales que conllevan gastos, pero de coches, imposible.
Francisco Tomás Ortuño
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