Pasivas.
6 diciembre 2023 : San Nicolás de Bari, Día de la Constitución.
Murcia, miércoles, las nueve y cuarto. Día de las fugas para muchos, de un puente largo de cinco días. Que el tiempo les acompañe. Es que la fecha puede ser de lluvia, de frío, o de viento. En diciembre todo puede pasar.
-Yo del Señor, les daba sol a los que se portaran bien y lluvia a los otros.
-A mí me da lo mismo: como pienso quedarme en casa.
-¿Y la familia?
- La familia bien, gracias.
13 agosto 1980
La fauna humana es muy variada. Diría que cada persona es diferente. Tres o cuatro mil millones de especies en el mundo. Treinta y tantos millones en España. No me refiero al aspecto físico, que salta a la vista. Me refiero al carácter, al temperamento, a la conducta, etc.
Cada persona es un mundo. Pero, a pesar de eso, tienen que haber grupos semejantes o muy parecidos, que sientan de manera similar, que obran de forma parecida ante los mismos estímulos, que gozan y sufren con las mismas cosas.
Son los tipos que conocemos de Heyman-Le Senne, de Krestmer, de Young, de Hipócrates, etc.: nerviosos, sentimentales, coléricos, apasionados, etc. Pero iguales, lo que se dice iguales, nadie es igual a otro. Cada uno es él solo y no tiene igual en el mundo.
En dos personas, cada cual recibe de distinto modo los estímulos y reaccionan de forma singularísima ante ellos. Entran en juego tantos factores que asusta pensar, lo confieso, lo confiados que somos ante nuestros semejantes.
Es imprevisible cómo va a reaccionar nuestro amigo, conocido o familiar, ante nuestros comentarios, nuestras muestras de afecto. De aquí la prudencia que tenemos que guardar en nuestra vida con quienes nos rodean.
Pero yo quería comentar que hay personas que obran porque los vean. A ver si me explico: en la complejidad de la fauna humana, hay personas que quieren que los demás los admiren, los alaben, los adulen, y se desviven por hacer cosas; no tanto por hacer tales cosas sino porque los vean los demás y hablen de ellos.
Esta forma de ser es positiva: por una razón u otra, se crea, se trabaja, se hace. Viven estas personas pendientes de los demás, de la crítica, de lo que digan de ellos. No soportan pasar inadvertidos. quieren ser enfocados, que se hable de ellos, y en este afán, en esta locura de ser, por destacar, por figurar, se multiplican, llegan al máximo de sus posibilidades. Pero hacen cosas.
A este tipo de individuos corresponde también el extravagante; el cual, no sufriendo pasar inadvertido, hace cosas raras, viste ropas estrafalarias, o grita cuando no debe.
ORACIONES
El estudio de las oraciones gramaticales es apasionante. Dominar el lenguaje, difícil. Analizar dicho lenguaje por las oraciones, saber qué funciones desempeñan las palabras, más difícil todavía. Pocos dominan este arte. Es tan complicado, a veces, que autoridades en la materia no se ponen de acuerdo.
Hay matices en la lengua hablada y en la escrita, que rozan campos diferentes, zonas distintas en su estudio, y es difícil precisar dónde encuadrarlas. De todas formas, conocer si la oración es transitiva o si es intransitiva, si es impersonal o si es pasiva, demuestra una cultura que es necesario tener a los profesionales de la enseñanza en el campo filológico.
Veamos, por ejemplo, estas dos oraciones: “Se vende en la plaza” y “Se vende carne en la plaza”. La primera es impersonal; la segunda es pasiva. Se pueden confundir la impersonal con la pasiva. Vamos a conocerlas mejor para estar seguros cuando tropecemos con alguna como ellas.
Las oraciones impersonales van en tercera persona del plural -dicen, cuentan, etc.- o en tercera persona del singular con se -se dice, se cuenta, etc.- indistintamente. Las impersonales pueden ofrecer estas dos formas: dicen o se dice, cuentan o se cuenta.
Las oraciones pasivas – “La leña es cortada por el leñador”-. Pueden ser primeras o segundas. La anterior es primera de pasiva. Si decimos solo: - “La leña es cortada-” tendremos una oración segunda de pasiva. Tanto las primeras como las segundas pueden tomar la forma de pasiva con se. “La leña se parte por el leñador” o simplemente “La leña se parte”.
En esta última, segunda de pasiva con se, se dan ciertas similitudes con las oraciones impersonales con se. La diferencia está en que las impersonales carecen de una palabra que puede hacer de sujeto; o dicho de otro modo: carecen de una palabra que pueda ser sujeto. “Se vende en el mercado” es impersonal; “Se vende pan en el mercado” es pasiva porque la palabra “pan” es sujeto. El pan se vende por alguien en el mercado, el pan es vendido por alguien. Lo mismo, no hay duda, “Se vende leña” es una oración segunda de pasiva, y no es correcto decir “Se vende sacos de leña o de carbón”, sino “Se venden sacos de leña o de carbón” por tratarse de oración pasiva, con sujeto “sacos”, concordando con el verbo en número y persona.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario