Haced el bien.
13 diciembre 2023 : Santa Lucía
Murcia, miércoles, las nueve, mucho frío y sin novedad en el Alcázar.
SABÍAS QUE:
El apio es uno de los vegetales con mayores propiedades curativas. Una cucharada de miel en zumo de apio, tomada antes de acostarse, ayuda a tener un sueño tranquilo, alivia tus problemas de insomnio. Es muy eficaz para la artritis y el reumatismo. En Japón se realizan curas antirreumáticas a base únicamente de apio.
De mi diario : 24 agosto 1980
-Santana, domingo, despejado, calor. Un día más que nos amanece, sin noticias noticiables para el diario.
-¿Pero esto es un diario?
-Si escribo cada día será un diario. Ya sé que hay muchas clases de diarios: contar lo que uno hace, contar lo que hacen otros, contar lo que uno piensa…
El mío puede ser uno más: cuento las noticias si la hay, y lleno la hoja de turno con noticias más o menos importantes del momento.
-De ayer, ¿qué puedes decir?
-Que por la tarde vinieron Joaquín y Ana Mari con sus hijos, cenamos juntos, y se quedaron a dormir los más pequeños; que la Yaya se levantó temprano... Hubo algo ayer que nos sigue preocupando: a Miguel le salió un bulto en la palma de su mano izquierda. Es como un grano que sale de dentro. Primero era un punto morado, luego rompió y quedó al descubierto un pequeño apéndice, como medio centímetro. Si sigue iremos al médico.
La enfermedad surge cuando menos se la espera. Los cuerpos nuestros tienen vida vegetativa independiente y nosotros seguimos su curso desde fuera. Así, de pronto, reparamos en que algo se presenta que no nos agrada.
Y corremos a poner remedio. Son terapias oportunas. Tenemos que estar pendientes de nuestro cuerpo por si algo anormal se presenta. Sabemos que todos los días brota en alguien ese misterioso e inesperado foco que degenera en enfermedades incurables.
El misterio de la enfermedad, la lucha contra la enfermedad. El hombre vive esclavo de su cuerpo, de la enfermedad y del dolor. Con los años ha llegado a vencer ciertos males, pero no llega la mayoría de las veces a ser dueño y señor de los mismos. Lucha tenaz contra los males la que el hombre sostiene siempre.
14 de agosto 1980
Hemos subido a Santa Ana. El padre Ángel, nerviosillo como de costumbre, ha oficiado la Misa, ha cantado, ha hablado a los fieles. Misa con guitarras, con música, con alegría, Misa distinta, con garra, pero Misa al fin. La iglesia queda pequeña para los que van.
Pascual Jesús lee tranquilo, con voz fuerte y clara. Francisco Amós lee bien pero menos tranquilo que su hermano. Cada uno es como es. Esta reflexión me lleva a pensar que en nosotros hay siempre una parte, la más íntima, que nos hace ser como somos.
Yo diría a mis hijos que procuren dominarse, permanecer serenos siempre, pero comprendo que es imposible en ocasiones. Yo mismo quiero aplicar en mí esta regla en todos los momentos de la vida y observo con amargura que no es posible.
Lo que digo y lo que pienso cuando estoy sereno, con la mente despejada, no se corresponde con lo que pienso, digo o hago en momentos de distinto signo. Que es en ocasiones no es posible dominase; no razono, no obro bien, soy esclavo de las pasiones.
La mente no ve, no piensa; y el hecho se produce sin dominio, al azar, como salga, a la suerte. Por todo ello, sé que es imposible dominarse siempre. Ni podemos ver, ni comprender, ni razonar correctamente. Yo diría a mis hijos: “Siempre que os sea posible dominaros, sed cautos y prudentes.
Haced el bien, quered a los demás como a vosotros mismos, gozad con la felicidad de los otros, que de esta forma seréis fuertes, buenos, queridos y admirados. Cuando no sea posible, que Dios ponga su mano para no hacer daño con las obras, con las palabras o pensamientos.
Observo a la gente y comprendo que, en todos, hay momentos en los que no se puede ser dueño de uno mismo. Es entonces cuando se puede hacer daño irreparable. Y lo peor es que entonces, precisamente entonces, no son responsables de lo que hacen.
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