Aliento e ilusión.

15 diciembre 2023 : Santa María de la Rosa

   Murcia, viernes, las nueve en mi reloj, sin novedad.

   ¿LO SABÍAS?

Nombres Epicenos: los nombres epicenos son nombres de persona de un solo género, como bebé, víctima o persona. En nombres de personas -masculino y femenino- va implícito con el sexo: Ana, Esteban, Rosario…

   En animales hay que especificar con macho o hembra: jirafa macho, hipopótamo hembra. hánster macho o hánster hembra, pantera macho o pantera hembra.

   Mañana en Pueblo Nuevo : 30 agosto 1980

   Jumilla, sábado. Ayer fuimos a Murcia con la madre. El médico le mandó inyecciones, comprimidos, análisis de sangre. Dudo que la madre vuelva a ser como era: apenas oye, apenas ve, no conoce, no descansa. Su vida es vegetal, o peor: porque sufre y no deja a los demás descansar.

   Ahora que es la siesta, sube y baja las escaleras, quiere abrir puertas, entra y sale. Una lástima, una pena. Los nietos siempre recordarán así a la yaya Lina. Esta mañana llevé a los hijos a Pueblo Nuevo. Se quedaron en la piscina y me volví con Lina.

   Luego, a las dos, volví a recogerlos. Una mañana completa de baño. Miguel se tira con sus hermanos en la piscina grande, por donde más agua hay, por donde los cubre tres o cuatro veces. En el camping de Los Alcázares le perdieron el miedo al agua.

   Creo que es mejor que sepan nadar y que gocen del líquido elemento. Nosotros, como de tantas cosas, no gozamos de piscinas. Solo teníamos balsas donde meternos con agua poco limpia, expuestos a infecciones y tal.

   31 agosto 1980

   Santana, despedida de otro mes sin pena ni gloria. Mamá se ha acostado a la siesta contra su costumbre. Los abuelos en la terraza del comedor, tranquilos también, contra su costumbre. Los cinco pequeños frente al televisor viendo un programa de Rodríguez de la Fuente.

   Calor fuerte fuera. Son las 3:30 h. No se oyen ruidos. Solo un poco de viento mueve de vez en cuando las persianas. No está la familia Valero. La familia Villaverde debe estar porque está su coche. Esta mañana subimos a Santa Ana a las doce. Oímos Misa.

   El padre Ángel me llamó al terminar la Misa. Me dio la enhorabuena por mi artículo en la Revista de feria “El carácter de los jumillanos”. Dice que ha servido unos días de reflexión a la comunidad franciscana. Que le llamaron por teléfono para que leyera el artículo por su importancia.

   Dice también que a algunos no les ha sentado bien lo que digo, pero que es valiente y me felicitan sin reservas. Esto me halaga. Cuando se escribe algo en un periódico o en revistas, se espera que alguien  diga: “He leído tu artículo y opino como tú”, o algo por el estilo..

   De lo contrario creemos que nadie lo ha leído o que a nadie le ha importado lo más mínimo. Creo que debemos siquiera por delicadeza, o por caridad, decir al que escribe que hemos leído su artículo o al que pinta que hemos visitado su exposición. Es un estímulo para seguir trabajando.

   No escuchar una palabra de aliento es hundirlo a uno en la indiferencia más absoluta y quitarle toda ilusión por la obra que realiza. No me refiero a la persona que alaba a la cara y censura a la espalda; me refiero a los que llevan aliento e ilusión a los demás como norma de vida.

   Ha venido Luis Gregorio al chalé. Ha visto su cuadro a medio restaurar: “Jesús en la Cruz, con la Virgen, San Juan, y la Magdalena”. Se ha ido contento de lo que ve restaurado.

                                                                                                                                                 

Francisco Tomás Ortuño                                                                                              

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