Aborto.
8 diciembre 2023 : Inmaculada Concepción.
Murcia, viernes, las ocho y veinte en mi reloj: sin novedad en el Alcázar. Mediado el acueducto minivacacional.
LEí QUE UN ÁRBOL:
Empezó siendo una pequeña semilla, como tú y como yo.
Cuida sus raíces; su vida depende de ellas: procura hacerlas fuertes.
Es paciente, sabe esperar sin apresurar las cosas.
Es fuerte: sabe resistir los inviernos duros y los vientos.
Aprovecha todo lo que recibe: agua, sol, tierra, viento…
Ofrece todo lo que tiene: leña, fruta, sombra, cobijo…
No guarda rencor si le hacen daño. Entonces intenta reponer su pérdida.
Si está rodeado de otras especies de árboles, no compite por ser el mejor.
Es ecológico: cuando deja caer sus frutos o sus hojas, alimenta la tierra y a las personas.
Tiene los pies en la tierra, pero mira siempre hacia el cielo.
¿No te parece que es un ejemplo de ser imitado?
15 agosto 1980 : DEL ABORTO.- Hay una forma pesimista de entender la vida. Yo la conocí. Recuerdo que una vez pensé en ella, y después lo he recordado: que nacer es lo peor que puede ocurrirnos en este mundo, y los padres debían evitar los nacimientos por el bien de los hijos.
El nacimiento -pensaba yo- es irreversible y conlleva recorrer este largo camino que es la vida, lleno de sufrimientos, lleno de privaciones, abocado a la vejez, a la enfermedad y a la muerte. Sentí con verdadero terror la vida de mis hijos, y pedí no tener más vidas de que arrepentirme.
Esta forma de entender la vida, de concebir la existencia, es pobre, triste, pesimista. La habrán pensado otros, como yo entonces. La seguirán pensando quizás los partidarios del aborto, por ejemplo. Es una manera de entender nuestra existencia, no cabe duda.
Pero una manera pesimista, producto quizás, o sin quizás, de mentes enfermas, viejas aunque vivan en personas jóvenes, atormentadas por ideas o dolores escondidos. A estas mentes les falta ilusión. Y la ilusión es necesaria para querer vivir, para esperar, para soñar.
Quien no tiene ilusiones, quien no espera nada, cae en la desesperación, en la depresión, en la locura, en ver la vida como algo absurdo y sin sentido, cuando la vida es hermosa cuando se espera un mañana, cuando se cree en Dios.
Hay que vivir ilusionados. Pero ¡ay! esta ilusión nace de la salud y la salud no está en nosotros perderla. La vida es hermosa o un tormento, según nuestras cabezas. Danos, Señor, entonces, cabezas sanas, que son la fuente del buen discurrir y de la felicidad.
Francisco Tomás Ortuño
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