Sobriedad.

 14 Noviembre 2023 : San José Pignatelli

   Murcia, martes, las nueve y sin novedad.

   PARA PENSAR

   Con tiempo y paciencia, la hoja de morera se convierte en seda.

   PROBLEMAS HUMANOS

   En el mundo hay problemas. En realidad, los problemas son humanos y para los humanos. No me  imagino un mundo con hombres sin problemas. Los problemas surgen con nosotros, y a nosotros  toca resolver.

     Yo no sabría decir cuándo empieza la política; quizás con los primeros hombres. De siempre habrán querido gobernarse los humanos y siempre habrá habido política.. Yo creo que sin política mejor, pero  debe ser imposible.

   Me imagino una sociedad libre de ambiciones por gobernar y veo una sociedad encantada y encantadora; creo que en la sociedad sobran todos los que ostentan cargos, todos cuantos, de una u otra forma, viven con lo que producen  los que trabajan.

   La sociedad tiene un cáncer en la clase que gobierna. Es una lacra que no deja vivir en paz a los demás. Se ha dicho que la guerra es una peste para los mortales, un azote. Yo diría que esa plaga empieza en los hombres que viven de la política.

   Ahí empieza la podredumbre de ciudades y naciones. ¿Será condición humana sufrir este cáncer de la política? Puede ser, porque del tema se viene hablando siglos y milenios, y la solución no se vislumbra. ¿Es que no la tendrá?

   Un paraíso sería el planeta con hombres ocupados en educar a sus hijos dentro de las normas más elementales de la convivencia. Hoy todo está complicado y revuelto, todo son problemas insolubles.

   Habíamos de volver a empezar, a un estado primitivo de sencillez absoluta, a partir de cero, para encontrar solución a nuestro vivir en sociedad. Está visto que el camino que llevamos no conduce a ninguna parte ni medianamente aceptable.

   PROPUESTA

   Cuando empecé a escribir pensaba más en otro tema o asunto. Quería decir que a todos nos atañe, por nuestro bien, dar solución a los problemas que el vivir en sociedad comportan. Una de estas soluciones que yo propondría para su posible ensayo, sería la de vivir en sobriedad.

   SOBRIEDAD

   Todas las personas, pero no unas sí y otras no, sino todas, vivir en sobriedad. Entiendo por vivir en sobriedad vivir con lo justo, lo necesario. Hoy existen diferencias provocadoras entre los hombres: unos nada y otros mucho. ¿No existirá una fórmula para medir cuánto necesitamos?

   El hombre debe disfrutar de vacaciones, pero todos. No que vayan unos a hoteles de lujo durante meses y otros que no puedan ir unos días. ¿Cómo podríamos llegar a esa feliz igualdad social? ¿Quizás bajando los sueldos a todo el mundo?

¿Sueldos iguales para todos? ¿Servicios iguales? Medicina¿, Enseñanza… Creo que debía probarse a vivir en sobriedad, empezando por las clases sociales más altas. Vivir es un don del cielo. Vivir con más de lo necesario, no es normal. Vivir sin lo más imprescindible, no es humano.

   En nosotros está, pues, buscar la solución al problema que es nuestro, de todos. Creo que viviendo con lo justo, sin más ni menos, tendríamos la paz ansiada.

   BUENOS Y ENFERMOS

   Tengo para mí que no hay personas malas en el mundo. Se habla de homicidas, de ladrones, y sigo pensando que en el mundo no hay personas perversas. Creo que ya lo he dicho en otra parte, quizás lo tenga publicado, porque la idea me ronda mucho tiempo.

   Para mí, las cárceles deberían desaparecer. Los hombres no son malos sino enfermos. La enfermedad cambia, mueve, obliga. El que grita es un enfermo. El que roba es un enfermo. El que envidia es un enfermo, como el avaro o el soberbio.

   El hombre sano no es jamás homicida, ni suicida quien se mata a sí mismo. Es un enfermo. Por la calle, en el trabajo, hasta en la propia casa, vemos enfermos. Hay enfermos por todas partes. Hospitales, sí; lugares para curar, sí; cárceles, no.

   Confundimos la maldad de las personas con su enfermedad. Un enfermo no obra con libertad, no es responsable de sus actos. No me hables de personas con malas intenciones y peores hechos. Háblame más bien de enfermos.

   Tú, yo, nosotros, todos somos esclavos de ese estado que produce el dolor de estómago, el dolor de muelas, el reuma, la depresión, la tensión emocional, una mala noticia, el tiempo, el calor, una alergia, qué sé yo…

   Pocos escaparán a estados anormales del cuerpo, del organismo, para poder decir que están sanos, libres de enfermedad. Somos, creo, todos, absolutamente todos, pobres enfermos que podemos echarnos poco a la cara unos a otros.

   La salud: ahí está el tema rey del mundo. El mal que vemos a nuestro alrededor hemos de soportarlo como una consecuencia que se deriva de la falta de salud.

                                                                                                                                

Francisco Tomás Ortuño. 

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