Los Narejos.
19 de Noviembre de 2023 : San Crispín de Écija
Murcia, domingo, las nueve y media, en el rincón de la casa, de donde veo un cielo sin nubes y la torre de la iglesia de San Antolín. Mis ojos no ven lo que piensan las personas, ni si ha dormido el Presidente o no ha pegado ojo, que decimos por mi tierra.
Lo que sí te puedo asegurar es que amanecemos en casa con trinos de Perico, con paz celestial en los cuerpos y en las almas de sus moradores, y con persianas nuevas. Y por ello te digo, como recuerdo, lo que dije un día del pasado siglo:
19 julio 1980
Sábado, temprano, ¿las siete?, ¿las ocho? Ni lo sé ni me importa. El tiempo no cuenta en este cámping. Aquí vale más decir “hora de levantarse, hora de bañarse, hora de comer… Y en medio hacer lo que te plazca.
Ayer fuimos a Los Alcázares. Es un pueblo marinero, grande, que obra y crece, que se promociona. Playas con guijarros pero claras y limpias. La gente vive allí del mar. Vimos solo gente que iba a la playa, gente pescando, gente vendiendo flotadores, un pueblo para el mar.
A mí me gustó el ambiente que respiraba Los Alcázares. Vivir allí será delicioso, lejos de ruidos y de fábricas, sin prisas, sin problemas. Para una jubilación, un sitio ideal,
20 julio 1980
Domingo, 7:30 h de la mañana. Dentro de la tienda. Ángel Inocencio ha salido a ver a sus hámsters. Los demás siguen durmiendo. Ayer hubo poco que reseñar: baños, comida, lectura, paseo, tranquilidad. La vida en el cámping fue de reposo completo.
Para hoy los proyectos son: ir a los Narejos, baño, comida, tiempo libre, merienda… algo así, poco más o menos. Para los pequeños, todo un mundo nuevo, distinto, con sus clases de defensa personal, de voleibol, de atletismo, de embarque, etcétera.
Hablé con el monitor de piragüismo, un señor joven, formal, de unos 30 años. Hablé con el jefe de campamento: me pareció también formal, serio, responsable. Me agradó mucho el comedor donde comen todos en mesas de seis comensales
Y me gustó sobre todo la vida, el funcionamiento, el alma diría del campamento, el intra campamento: unos tirando con arco, otros jugando al baloncesto, otros paseando… En fin, creo que la vida del campamento en los Narejos será un recuerdo imborrable para mis hijos.
RAQUEL
En la playa, conocimos a Raquel. Raquel es una niña con parálisis cerebral. Tiene 13 años y es una niña como de cinco. Sus piernas delgadas, como palos, no tienen soltura para andar como las demás niñas de su tiempo. Sus ojos miran y casi no ven, están apagados, casi blancos.
La madre de Raquel nos cuenta la vida de Raquel. Es una madre que vive por y para su hija. Es el suyo un ejemplo de entrega absoluta. ¡Cuánto habrá sufrido esta madre con su hija, y cuánto habrá gozado también con ella! -pensamos.
Esa madre debe estar reconocida, agradecida, a su hija, por la que vive y se desvive. Nadie puede estar más ocupada ni más entretenida que ella, que en todo momento, con dedicación plena y exclusiva, se ocupa de la hija.
Por eso, esta madre, aún sin darse cuenta, debe mucho a Raquel. Raquel no comprende que su madre para ella es el mundo, que sin ella no podría vivir. Si han pensado juntas un momento. se habrán abrazado fuertemente por el favor mutuo,
Francisco Tomás Ortuño
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