La yaya Lina.

29 de noviembre de 2023 : San Bernardo de Hoyos

   Murcia, miércoles, las ocho y veinte, sin novedad, día de otoño ¡oño!

   -¿Qué esperas en estas fechas?

   -Como ahora las ciudades compiten en altura del “Árbol de Navidad” en su Plaza Mayor, o en número de bombillas en  sus calles en las Fiestas Navideñas, o a ver quién empieza antes a vender colonias,  turrones y Lotería de Navidad… pensé que el tiempo podía también adelantarse o atrasarse en competición con otros años.

   -No seas gracioso con las cosas tan serias como es el frío o las lluvias.

   -Como quieren cambiar Reyes Magos por Fiestas de Invierno, por Santa Claus  o Papá Noel…

   Mejor que te diga lo que pasaba el 6 de agosto de 1980 , que lo vi yo:

   Los padres llevan unos días con nosotros en el chalé. No pensábamos que la “yaya Lina” pudiera permanecer aquí estos días sin bajar al pueblo, y menos que durmiera. Sin embargo, se está portando. Cinco noches seguidas es un récord.

   Creo que es como el hábito de fumar: dejar los primeros días de hacerlo es lo difícil. Creo que la madre ha pasado lo peor. ¿Es que está peor y ya no sabe resistirse? Creo que no. La madre duerme mucho y bien por la noche; come mucho y bien, toma sus gotas, y sus pastillas con regularidad.

   Todo ello puede influir en su estado. Sería un milagro que volviera a mirar como antes, de frente, a los ojos, que volviera a oír, que volviera a hablar, que volviera a recordar. Algunas veces la miro y pienso que el milagro puede realizarse. Otras, creo que no es posible.

   Un ligero destello de su risa, una palabra acorde, un nombre acertado, me hacen forjarme esa ilusión, pero luego veo que vuelve a su mundo de sombras, sin vista, sin oídos, sin palabras. Contaré cómo es su vida hoy, con el fin de comparar más tarde.

   Lo escribo a conciencia ahora que la veo y que la observo a cada momento del día y de la noche: se acuesta a las 9; no ofrece ya ninguna resistencia, creemos que le agrada dormir aquí. Duerme profundamente de un tirón, sin despertarse hasta las 8 del día siguiente.

   Sea con ayuda del padre o de Pascuala, toma el desayuno: una taza grande de leche y dos magdalenas.

   Lo hace sin rechistar, con apetito  Luego pasa la mañana tranquila, sentada en el comedor. Entra o sale a la cocina o va al aseo. Es cuando mejor se encuentra. Sus ojos se fijan más, sus palabras son más seguras, su estado general más sereno.

   La comida la hace sobre la 1:30 h. Come en abundancia, pero con cierta resistencia: pronto dice “ya no más”. A fuerza de palabras y de “un poco más” completa la comida. La siesta es fatal: o no se acuesta o se levanta intranquila: va y viene, sube y baja, entra y sale, no para, está nerviosa.

Cena bien, Y a  las 8 su vaso de leche y ella sola pide que la cuesten.

   7 de agosto 1980

   Hoy hace dos años que el monte de Santa Ana se quemó. Una mancha parda y amarilla nos recuerda el siniestro. La radio por estas fechas nos da noticias de incendios similares por toda España. La destrucción es la consigna de los grupos terroristas.

   Este verano hubo amenazas de bombas y otros artefactos en playas y hoteles, deserciones en masa, playas amenazadas por el pánico. Objetivos claros: hundir el turismo, acabar con el turismo, con las divisas que proporciona el turismo.

   Los incendios forestales provocados obedecen a lo mismo . Son otra forma de crear el terror, de destruir  los bosques centenarios, pulmones naturales creadores de vida y de riqueza. Mueren abrasados por  grupos irresponsables, terroristas. Los atentados son frecuentes.

   Hoy diría que cada día nos hablan las noticias de nuevos atentados, de nuevas muertes, tanto es así que la noticia va dejando de serlo. El terrorismo está sembrado en muertes la nación: hoy es Madrid, mañana  el País Vasco. ETA es conocida por sus efectos de muerte y destrucción. El Grapo, lo mismo.

   Grupos de personas que siembran el pánico entre los demás: exigen rescate, matan, roban, atracan bancos, incendian, tiran bombas, secuestran… Toda la picaresca para confundir, enredar, desorganizar, desordenar… Es la organización contra toda organización.

   Lucha por destruir, por romper, por desunir, y no repara en los medios: bombas incendios… para mí que son enfermos de amor, personas siniestras, torcidas, perversas, que buscan solo la destrucción como alivio, que encuentran en la muerte y el terror la panacea a sus males de envidia y de rencor.

   ¿Pero es posible que España no cuente con fuerzas del orden suficiente para acabar con esta lacra que tiene a sus habitantes amedrentados?  

                                                                                                                                             Francisco Tomás Ortuño

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