Grupo de consumo.
13 Noviembre 2023 : San Leandro
Murcia, lunes, 8,50 en mi reloj, azul el cielo y sin novedad en la tierra.
Como un imán, la tierra
-pueblo, cortijo, valle, monte o sierra-
Que de niño corriste,
Por más que fuera viste,
En abrazo amoroso, a ti se aferra.
Grupo de consumo.
¿Qué es un grupo de consumo? Se trata de un grupo de personas que compra alimentos de forma regular y conjunta directamente al productor o agricultor. Cabe de todo: desde frutas y verduras a productos de limpieza, ropa, etc. Entre ellas tienen un acuerdo de organización para los integrantes.
Lo pensé y escribí el siglo pasado:
Isabel Ferrer, catedrática
10 julio 1980; ayer estuvo aquí Isabel Ferrer, Catedrática de Dibujo y amiga, Profesora del Instituto. Con ella vino su marido, Marcos González. Isabel es una mujer sencillamente dulce. A Marcos lo conocemos de toda la vida.
¿Sufre Marcos en su matrimonio? -pensaba yo. En estos matrimonios los papeles están un tanto dislocados. Pienso que en la vida del hogar, de un modo u otro, puede estallar una tormenta. Y si no otra cosa, influir en el comportamiento del varón.
Marcos ayer hablaba. Quería dar la impresión de que en la pareja el hombre es él, de que a la hora de decidir es él quien lo hace. Dijo que era más feliz que nadie, y nombró a su amigo Juan Miguel, compañero suyo del Instituto, que es ingeniero.
Es el caso típico del hombre que no ha alcanzado su meta personal y se proyecta en el amigo. No he dicho que Marcos es administrativo en el Instituto donde la señora es profesora. Dijo Isabel que el hombre de Jumilla es cómodo, poco luchador y conformista. Lo dijo por su marido.
Ello revela que el problema está latente, fresco, a flor de piel. Que el hombre, profesionalmente, socialmente, esté por debajo de su mujer, no se tolera sin envidia, sin dolor, sin resentimiento. Y las consecuencias las paga más que nadie el hombre mismo en su, en su persona.
Seguro que estos hombres envejecen pronto por el sufrimiento, por dentro son una madeja de nervios dislocados.
11 julio 1980
Mis sobrinos de Cartagena
Mis sobrinos Pepe, Amós y Paco llegaron ayer de Cartagena. Han venido solos a pasar unos días en su casa de la calle Sagasta. Son tres hombres de 20 años los mayores y 18 el menor. Saben estar solos: cocinan y se lo pasan bien sin que cuiden de ellos.
He oído, se dice, que Pepa, la madre de Amós, de Pepe y de Paco, quiere llevar a Amós a una curandera o espiritista. Cree en los espiritistas. Puede ser amor de madre y piensa preocupada que alguien lo cambie y recurre al curandero.
Mi punto de vista es que Amós es normal, tiene su forma de ser propia: retraído, callado, que no termina de gustar a los padres, y eso es todo. Los médicos llaman autistas a estas personas retraídas, ensimismadas, calladas, apartadas de los otros.
Y Amós es un autista: no busca el trato con los demás, creo que rehúye su trato. Pepe, menos que Amós, pero también tiene su dosis de autismo. Ellos solos están bien. Con más personas se sienten incómodos.
Pero de esto a estar enfermo hay mucha distancia. Ellos razonan, resuelven problemas, escriben, hacen bien lo que se proponen… Aún más: son artistas en algunos campos como pintura, mecánica, fotografía…
Llevarlo a una curandera puede ser, quizás, lo más desafortunado que pueden hacer con él sus padres. Los milagreros son residuos de tiempos troglodíticos y cavernarios, de incultura, de barbarie, en que al demonio había que vencerlo con pócimas y conjuros.
Esto nos hace pensar una vez más en lo lenta que es la marcha de la humanidad, en lo poco adelantados que vamos como personas racionales; pero lo que más duele es que Amós, precisamente nuestro sobrino, vaya a visitar a un curandero.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario