Diplomacia.
25 de Noviembre de 2023 : Santa Catalina de Alejandría
Murcia, sábado, 9,18, en mi rincón, día otoñal, cuasi invernal en Murcia. Pelado de ayer por la yaya. Parece mi cabeza una bola de billar. ¡Cómo será que esta mañana, al verme en el espejo, creía que era otro!
Laura, me han dicho que ayer fue tu “Cumple”. ¡FELICIDADES! Y que llegues a los cien como tu abuelo. Es una broma. Cuando tengas los años del abuelo, verás que sigues teniendo tus veinte hermosas y dulces primaveras.
PARA PENSAR : Por poco se empieza y a mucho se llega. Consejo que le doy a mi nieta Laura, en sus veinte cumpleaños. Un día escribí lo siguiente hará medio siglo:
2 de agosto 1980
DIPLOMACIA
En la vida hay que ser diplomáticos. La diplomacia en las relaciones humanas no es servilismo, ni hipocresía, ni sumisión. Es, más bien, el lubricante necesario para que el rodamiento sea perfecto.
Las personas diplomaticas siempre quedan bien ante los demás. Pero ese quedar bien es fruto de una mente despierta, de un saber hacer y decir -savoir faire- que dicen los franceses, de un saber quitar y poner, de un prever y afrontar con tacto.
El hombre diplomático jamás se enfrenta airado a su enemigo. Sabe sonreír y mostrar buen talante al adversario, no pierde la paciencia ni enseña sus intenciones. Quizás, aquí está la clave de la diplomacia: en esconder con siete llaves las intenciones, su yo íntimo., mostrar serenidad, alegría, aplomo, aunque estemos lejos de sentirlos.
Es frecuente dar con personas airadas, vanidosas, soberbias. Ninguna de ellas es diplomática. Ser diplomático es ganar en todos los terrenos, es saber perderse entre los otros para que los demás hablen, es dar la razón a tiempo y opinar sin herir.
No es servilismo, Es mejor estar por encima y bajar diplomáticamente a la altura del dialogante de turno. A mi suegra no le caigo bien. Es lógico, puesto que le quité a su hija. Enfrentarse con ella, chocar con ella, no es diplomático. Mi postura es hacerla feliz.
De otra forma, con diplomacia, ella nos colmará de obsequios, hablará bien de nosotros, nos hará la vida agradable. La diplomacia es necesaria en esta vida.
3 de agosto de 1980
Domingo, un domingo bonito como dice mi mujer. Los abuelos toman el chocolate. Francisco Amós oye música. Las nenas por la calle. Los demás por cualquier parte. Las diez. luego iremos a Misa. Está previsto que vengan Amos y Pepa de Cartagena a pasar el día.
Ayer vinieron por la tarde Roque, su mujer e hijas. Se quedaron Isa y Soledad a pasar unos días con nosotros. Después vinieron José María, Juana y tres hijos. Merendamos y se pasó bien.
ESCRIBIR
Escribir es un hábito. Todo es cuestión de hábitos. Proponerse una cosa, dejarle sitio en el horario particular de actividades y no desmayar. El hábito se crea. Cuando la actividad es agradable, el hábito no i lo que hacemos no nos gusta, el hábito es más difícil.
Lo importante en la vida es guiarnos por la razón, que esta nos marque lo que tenemos que hacer, y luego ser inflexible en su cumplimiento. Es, por ejemplo, el hábito de escribir algo cada día; es, por ejemplo, el hábito de escuchar lecciones de otro idioma; o, mejor, dejar de fumar o de beber.
La cabeza nos dice lo que está bien y lo que está mal, lo que debemos o no debemos hacer. Fijar luego un tiempo compatible con el resto de las actividades y poner en juego a la voluntad. Si esta es valiente y cumple fielmente lo ordenado por la cabeza, nos sentimos felices y orgullosos de nosotros mismos.
Ese es el quid de nuestro orgullo personal que proporciona bienestar, satisfacción, felicidad. El hábito es constructivo si la meta de nuestros actos está conforme con la razón. En caso contrario, el hábito que se crea es nefasto, destructivo. Tal es el caso de fumar contra la propia voluntad.
O beber, o jugar, o frecuentar compañías que no nos benefician, O no escribir. El hábito de escribir es sano. Pienso en Amiel, que luego descubrió Marañón. ¡Cuántos ratos agradables en la vida de Amiel con su Diario!, ¡qué de momentos felices pasaría este hombre escribiendo!
Francisco Tomás Ortuño
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