De cámping.
22 de Noviembre de 2023 : Santa Cecilia
Murcia, miércoles, las nueve menos veinte y sin novedad en casa. Meteorológicamente, han bajado las temperaturas. ¿O se habrán despertado? Seguían veraniegas. Menudo susto se habrán llevado.
Políticamente, ni te cuento; nuevo Gobierno Socialista con Pedro Sánchez de Presidente. Algunas Ministras no se creían que iban a salir por otras. “¿Qué te hemos hecho, Pedro?” -se preguntaban. “La Política es así, unas veces se gana y otras se pierde” -pensaba Pedro con sonrisa diabólica.
Mejor te cuento de mi Diario:
27 julio 80
Domingo, terminando la tarde en la puerta de la tienda. Ya solos, Lina juega a mi lado con su muñeca, mamá lee el Decamerón de Boccaccio y Ángel Inocencio juega con Miguel y unos vecinos a pillarse.
Anoche la pasamos en Cartagena. Fuimos temprano, sobre las cinco, a felicitar a mi sobrina Ana. Le llevamos unas zapatillas japonesas que compramos en Los Alcázares para ella; también unos yoyós, pelotas con goma y otras cosas de críos.
Hoy hemos venido todos a pasar aquí el día: Amós, Pepa, Pepe, Amós hijo, Paco, Mariano, Encarna y las niñas. Con ellos ha venido también Lola, una amiga, señora de edad, como de 70 abriles, con mucha gramática parda, que vive en una Residencia.
Por lo visto, los visita con frecuencia e interviene, por su experiencia, en problemas familiares. ¿Que qué impresión me ha causado? Pues, te diré: me ha parecido una buena mujer, que sabe mucho, que chochea lo suyo, y que goza sabiéndose admirada y atendida.
Me temo que pronto dejarán de visitarse, porque es, me parece, una amistad de paso, de circunstancias, que no puede echar raíces. Han estado con nosotros Francisco Amós, Pascual Jesús y sus amigos Alfaro. Se han bañado y han cenado con nosotros.
Luego fuimos a llevarlos al campamento con el coche. Los altavoces anunciaban para esta noche baile de disfraces. Pascual Jesús quería quedarse. Francisco Amós no dudó en decir que debían irse. Hablaría largo y tendido de Mariano y de Encarna, pero me llaman. Diré que los califico con Notable alto.
28 julio 80
Lunes, dentro de la tienda todavía, las ocho. Miguel y Lina duermen. La vida en el cámping variopinto transcurre con normalidad. Unos campistas se marchan y otros vienen. Los vecinos están levantando su tienda. Se Irán hoy, sin duda. Nosotros lo haremos el miércoles.
El cámping es una sociedad con normas establecidas de antemano que hay que cumplir en bien de todos. Fuera del cámping es lo mismo: normas, respeto mutuo, convivencia. La vida puede ser fácil y cómoda; a veces la complicamos nosotros.
Yo creo que existen unas normas elementales de convivencia, de sentido común, que ya el niño debe aprender con el ejemplo de los mayores: no insultar, no molestar, etc Luego todo se reduce a dejarse llevar por la corriente natural de la vida.
Así de fácil, de cómodo, de sencillo. Cuando queremos forzar la marcha, ir contra lo simple y elemental, todo se complica y se hace difícil. Esta sencilla norma de convivir, de acuerdo con elementales normas de convivencia, la podemos trasladar a la vida escolar.
Todo lo que no sea vivir sin complicaciones los años escolares, es no acertar en el método que seguimos. La vida escolar es la vida de los niños; y la vida de los niños es, primero que todo, vida. Y la vida es seguir la marcha natural de cada día según leyes naturales.
Gritos, castigos, imposiciones, obligaciones, tensiones… no hacen sino forzar la marcha natural, ir contra Natura. Cada persona desde niño es el que ha nacido para ser, y nada ni nadie tiene derecho a modificar un ápice esa hermosa y singular vida que Dios hizo.
Francisco Tomás Ortuño
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